PROGRAMA: “SOSPIRI” – Claudio Monteverdi (1567 – 1643)
Título Programa: Las Hijas de Isabel
Programa
Las Hijas de Isabel
Ay triste que vengo
Juan del Encina (1468-1529), Cancionero de Palacio
Más vale trocar
Oy comamos
Juan del Encina, Cancionero Musical de Palacio
Triste España sin ventura
Juan dell Enzina, Cancionero Musical de Palacio
Tres morillas m’enamoran en Jaén
Anónimo, Cancionero de Palacio
Triste estaba el Rey David
Juan del Enzina, Cancionero de Palacio
Tant que vivray
Claudin de Sermisy (1490 – 1562)
Miguel de Fuenllana (1500-1579), Orphenica Lyra
Fortuna Desperata
Antoine Busnois, Cancionero de Segovia
Mille regretz
Josquin Desprez (c. 1450-1521)
La Canción del Emperador
Luis de Narváez (fl. 1526-1549), Los seys libros del Delphín
Na fonte
Anónimo, Cancionero de París
Venid a sospirar
Anónimo, Cancionero de Elvas
Falai miña amor
Luys Milán, El Maestro
El Jubilate (fragments)
Mateo Flecha “El Viejo” (1481-1553), Cancionero de Medinaceli
Arthur’s Dump
Philip van Wilder, The Willoughby Lute Book
Ah Robin, gentle Robin
William Cornish c. 1468-1523, The Henry VIII Manuscript
O my hart
Pastime with good company
Enrique VIII, The Henry VIII Manuscript
La Negrina (fragments)
Mateo Flecha “El Viejo” (1481–1553), Las ensaladas de Flecha
Las Hijas de Isabel
En un momento en que Europa se transformaba profundamente, cuatro mujeres nacidas de una misma reina influyeron, desde sus distintos destinos, en el rumbo de alianzas, culturas y estructuras de poder. Cantoría presenta un programa que entrelaza la música y la memoria para dar voz a Isabel la Católica y a sus hijas, figuras clave en la historia de la monarquía hispánica y protagonistas de los grandes cambios de su tiempo. A través de repertorio ibérico y europeo de los siglos XV y XVI, este viaje sonoro recorre las esperanzas, los matrimonios, las desventuras y los sueños de quienes vivieron entre la responsabilidad dinástica y el pulso íntimo de sus propias historias.
El concierto se abre con un grupo de canciones piadosas para tiempos de celebraciones y recogimiento espiritual en la corte de Isabel la Católica.
Dedicadas a Isabel y María, primera y cuarta hija de la reina, se incluyen obras de Pedro de Escobar, compositor portugués al servicio de los Reyes Católicos, y del valenciano Luys Milán, cuya sensibilidad melancólica se expresa tanto en sus piezas vocales como en sus pavanas instrumentales. El lamento por la muerte del infante Juan —hermano de las princesas— enlaza con la memoria de la princesa Isabel, fallecida tras un breve matrimonio con el rey de Portugal, posteriormente esposo de su hermana María.
El recorrido continúa en la corte de Flandes, donde Juana I de Castilla —conocida tristemente como «la Loca»— vivió su amor y su tragedia junto a Felipe el Hermoso. La pieza Douce Mémoire evoca ese encuentro, en contraste con Mille regretz de Josquin Desprez, expresión profunda del dolor y la pérdida, más tarde transformada en emblema musical por Narváez para su hijo, el emperador Carlos V.
Desde Castilla, dos canciones en lengua vernácula —Mi libertad en sosiego y Enemiga le soy, madre— remiten al largo cautiverio de Juana en Tordesillas, en una doble lectura de encierro político y emocional.
El programa concluye en Inglaterra, con piezas vinculadas a la corte de Catalina de Aragón, hija menor de Isabel, casada con Enrique VIII. Se incluyen obras de laúd del entorno musical inglés y canciones compuestas por el propio monarca. Como cierre, El Jubilate, una vibrante ensalada de Mateo Flecha “El Viejo”, celebra la victoria de Carlos V en la Batalla de Pavía. Una pieza festiva que evoca el ambiente cortesano del Renacimiento y su afán por reflejar los grandes acontecimientos a través de la música.
Con este programa, Cantoría propone un relato musical de las pasiones, desafíos y legados de Isabel la Católica y sus hijas, mujeres que dejaron su huella en la historia desde espacios muchas veces condicionados por su linaje, pero no por ello menos humanos. Una historia que también resuena hoy a ambos lados del Atlántico, donde muchas de estas músicas, idiomas y expresiones culturales siguen vivas, transformadas por siglos de encuentro y mestizaje.